Síntomas al dejar de fumar

El consumo prolongado de nicotina crea dependencia física y psíquica, y cuando la persona decide dejar de fumar se manifiesta a través de determinados síntomas provocados por el síndrome de abstinencia, que comienzan a manifestarse a las seis horas después de haber fumado el último cigarrillo, y que se intensifican en los siguientes tres días, cuando no existe ningún rastro de nicotina en el organismo.

Al reducir el número de cigarrillos o eliminarlos por completo, los síntomas al dejar de fumar suelen ser: mareos, depresión, frustración e irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño y pesadillas, falta de concentración, desasosiego y disforia, dolor de cabeza, fatiga, aumento del apetito y de peso, estreñimiento, gases, presión en el pecho, tos seca, dolor de garganta y goteo nasal y ralentización del ritmo cardiaco.

Cambios de humor

Estudios científicos han constatado que existen otros componentes químicos en el humo de los cigarrillos que interactúan con la nicotina e incrementan esta adicción y que contribuyen de forma directa en serios cambios de humor durante periodos de abstinencia.

Cambio de hábitos

Los síntomas físicos suelen desaparecer en las tres semanas siguientes después de haber dejado el tabaco.
Respecto a los síntomas psicológicos es necesario plantearse un cambio de hábitos que ayuden al cerebro a eliminar la dependencia de coger un cigarrillo y fumar.

Para acostumbrar al organismo a volver a prescindir de la nicotina existen distintos tratamientos entre los que destacan el psicológico con los que ayudar al paciente a cambiar de conducta y el farmacológico que reduce el síndrome de abstinencia de nicotina.

La combinación de ambos tratamientos, psicológica y farmacológica, potencia los resultados terapéuticos.