Efectos del tabaco sobre las mujeres

Efectos sobre la salud sexual y reproductiva

Dejar de fumar puede aliviar el dolor de la menstruación. Muchas mujeres fumadoras son más propensas a tener una regla dolorosa, irregular y con más sangrado intermenstrual que las que no fuman. Además, si estás tomando la píldora anticonceptiva el riesgo de problemas cardiovasculares se incrementa, especialmente si tienes más de 35 años, aparte de reducir la eficacia de la misma.

Efectos antes del embarazo

Hay estudios que demuestran que fumar causa daños en los ovarios y que puede provocar que los óvulos de una mujer sean más propensos a desarrollar una anomalía genética, aumentando el riesgo de aborto espontáneo y el embarazo ectópico.

También se sabe que las mujeres que fuman tardan más tiempo en quedarse embarazadas. Entre las fumadoras, la probabilidad de concebir cae hasta un 40% por ciclo, estando además directamente relacionado con el número de cigarrillos que fumas: cuantos más cigarrillos fumes, más tiempo puedes tardar en quedarte embarazada y, además, un solo cigarrillo al día parece provocar ya un impacto significativo.

La probabilidad de implantación del embrión disminuye entre las mujeres que fuman en comparación con las que no fuman y se necesitan casi el doble de intentos de fecundación “in vitro” para concebir un bebé.

Ser fumadora pasiva puede ser tan nocivo como serlo activamente.

Así que si te estás planteando formar una familia, es importante que tanto tú como tu pareja dejéis de fumar. A veces ayuda dejar de fumar junto con otra persona porque así podéis apoyaros el uno al otro, especialmente en los momentos difíciles. Los fumadores que reciben el apoyo de los suyos y de otras personas cercanas tienen más probabilidades de éxito al dejar de fumar.

Efectos en el embarazo

Las mujeres que fuman durante el embarazo no solamente se ponen en peligro directamente a sí mismas, sino también pasivamente a sus bebés. Las sustancias tóxicas del humo de los cigarrillos llegan a través de tu cuerpo a tu bebé. El humo del cigarrillo interrumpe el flujo sanguíneo normal hacia tu bebé.

El tabaquismo pasivo

El tabaquismo pasivo influye en el desarrollo prenatal de la placenta y el feto, a la vez que puede reducir el peso al nacer, afectar a los pulmones y al desarrollo del cerebro de tu bebé.

Como cualquier futura madre, deseas tener un embarazo saludable y un bebé sano. La mejor manera para asegurarte esto es dejar de fumar.

La buena noticia es que dejar de fumar en cualquier etapa del embarazo es beneficioso. En el momento que dejes de fumar aumentan tus probabilidades de un embarazo saludable y de un bebé más sano. Tendrás más energía, con lo que te sentirás más capaz de hacer frente al embarazo y te sentirás satisfecha de saber que estás haciendo lo mejor para tu bebé.

Además existen tratamientos de reconocida eficacia que te ayudarán a evitar la ansiedad que puedes encontrar al dejar de fumar, pero que nunca es peor que fumar aunque puedas haberlo oído tantas veces. Por eso se recomienda que en primer lugar intentes dejar de fumar sin tratamiento farmacológico alguno, lo que no quiere decir sin ayuda. Si aún así no consigues dejar de fumar, ponte en contacto con tu profesional de la salud de referencia (médico, psicólogo, enfermero) para que evalúe contigo el uso de algún sustituto de nicotina (principalmente se recomienda el uso de chicles de nicotina).

El tabaquismo pasivo es igualmente peligroso para tu futuro bebé. Si tu pareja, familia o amigos fuman cerca de ti, inhalarás los elementos tóxicos presentes en el humo del tabaco y se los pasarás a tu bebé, por lo que te ayudaría mucho si no te expones al humo del tabaco en ningún momento, especialmente en tu casa. Haz de tu hogar un espacio libre de humo ya que no es suficiente estar sin fumar sólo hasta dar a luz y tu bebé merece un ambiente libre de humo también después.

Efectos en la familia

Si dejas de fumar cerca de tus hijos, reducirás el riesgo de que puedan sufrir problemas graves como muerte súbita del lactante, asma, infecciones del pecho y del oído. Además, los niños que crecen en un hogar libre de humo son menos propensos a padecer resfriados.

No solamente tus niños se beneficiarán de un hogar libre de humo, sino que tú y tu pareja os sentiréis más sanos, cogeréis menos resfriados, tendréis menos tos y más energía para correr y jugar con vuestros hijos.